Es que ¿no es el mismo silencio acá o allá? ¿o sucede que hay niveles de silencio? ¿los hay desbordados de matices pardos que tornan al rojo sangre?; ¿y esos otros que se saborean agrios y cutáneos?; ¿ o aquellos silencios impregnados de aromas sexuales que derrochan sudor de goce reciente son como otros tantos que se irritan hasta perderse en espasmos de más silencios?. Como no confié en el guía y seguí el sendero solo, cauteloso, temeroso, fui cruzando los cerros hasta que logré dar con el peor de todos: el silencio transgresor, ese que debora a su paso ruidos, gritos, estruendos, estallidos, historias, histerias, explosiones, éxtasis. Imaginemos entonces un silencio ruidoso; mucho ruido, solo eso y nada más; imaginemos un silencio ruidoso que se permita concebirse a así mismo como el más loco de los silencios haciendo de sí todo lo contrario; rebelde, incauto, morboso y desesperado por violarse a si mismo.
Silencios en crisis
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