Monday, June 9, 2008

Dejó a su hija como siempre, triste y sola, gimiendo nuevos y repetidos abandonos esos que gastan lamentos agobiantes, que cuando tienen un final previsto nunca logran concluir. Y se pregunto porque lo hacía; luego, no encontró respuesta. Quizás merecía paz o tal vez buscaba guerra. Necesitaba extrañar o sufrir la lejanía. Quiso por unos segundos sentir, doler y padecer el olvido; deseo que lo llorasen, aún sus enemigos. Soltó el freno de mano y cayó al vacío.

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