Tenía 11 y hacia poco había empezado el ultimo grado de la primaria en el Colegio San Francisco Solano, con la expectativa propia de todo pendejo que formaría parte de la escuadra de los "grandes", los se van de viaje de estudios (que no fue), los que ayudarian a los mas chiquitos (que por seguridad no nos dejaron). El tándem Ines Ratti- Gladys Belmonte fueron mis maestras del 76; callaron, disimularon, temieron.
Creo que cayó un lunes ese 23 de marzo, yo iba de mañana al cole: se suspendieron las clases;antes del mediodía mi vieja me vino a buscar en el 3CV.
Recuerdo todo ese tiempo en blanco y negro. Todo gris, todo cerrado, pocos autos y casi nadie por la calle.
A esa edad cuando la sangre bulle y la leche empieza a hervir; cuando el "ladrón y poli" se confunde con el besito inesperado de Patricia; cuando en un bolsillo te guardás las figuritas y en el otro jugas con el pito; cuando todo se encamina a las primeras rebeldías, la sociedad contrariada de mi niñez se encargo sino de apagarme el fuego, por lo menos poner al mínimo mi llamita.
No tuve muertes ni desaparecidos entre amigos, parientes o conocidos pero el dolor contagia y estos hijos de puta lograron meterme miedo por mucho tiempo. Hoy eso es un mal recuerdo y un grito desde el alma que brama Nunca Mas! una y todas las veces que fuera necesario, no por mí sino por nuestros futuros.
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