Sentir (y sentir) que mis retoños dan frutos.
Pisar el pueblo de Rosolini, provincia de Siracusa, región de Sicilia, Italia.
Respirar, vibrar y gritar el aire de mi montaña.
Volar de todas las formas posibles y en todos los sentidos.
Acomodar las brasas que me esperan en el futuro.
Poder decir acabadamente: Confieso que he vivido y a mi manera ©Neruda y P.Anka.
Vivir un día más (pedir no cuesta nada).
Besar y decir adiós.
Vibró de emoción.Y calló. Y después me pidió que lo acompañe al baño porque se estaba cagando.
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