Por esta parte del mundo el año nuevo nos encuentra casi siempre con un sol que raja la tierra. Caminos perdidos, surcos ripiosos, huellas borradas, senderos bifurcados. Mucha piedra, mucha aridez. Matorrales distantes que acaso se animan a superar los veinte centímetros. Un mediodía con no menos de cuarenta grados de temperatura. De repente y como una abstracción propia de quien busca argumento para un cuento fantástico o una sonata otoñal o una fumata lejana o quizás la acertada decisión de un trágico final en una tarde deprimente en algún domingo de abril, mayo, junio, surge un paisaje que por insólito en el tiempo y lugar no puedo dejar de compartir:
Guañizuil, entre Pismanta y Tudcum - Un lugar en el mundo.
Guañizuil, entre Pismanta y Tudcum - Un lugar en el mundo.
0 comments:
Post a Comment